Clara, bella y perfumada, era una tarde serena, de esas tardes en que el cielo todas sus galas ostenta, en que la brisa y la flor nos hablan con voz secreta, en que las bellas inspiran, en que medita el poeta, en que el infame se esconde, en que el pueblo se recrea.
Saludosssss.
El viento como el recuerdo es viejo, pero todavía sopla.
Algunos dicen que soy un experto en la materia... claro, llevo muchos años soplando con ellas.
esta foto no me parece de Salamanca
Lo único que necesita el mal es que los hombres buenos no hagan nada.