UN DÍA ENTRE GENTE MARAVILLOSA (segunda entrega)
La noche y el calor alimentan el sueño, mi cabeza cansada me pedía a gritos una pausa; la carretera seguía, se acercaba a Salamanca. Una estación de servicio (a pie de carretera) me obligó a dar un giro brusco al volante. Ya falta poco. Tan sólo sesenta kilómetros para llegar a la ciudad de Salamanca (pensé). Reposté de nuevo con ánimo de no parar más y con la confianza de tener combustible para andar por el pueblo. Un café caliente (en vaso grande) ... (ver texto completo)
La noche y el calor alimentan el sueño, mi cabeza cansada me pedía a gritos una pausa; la carretera seguía, se acercaba a Salamanca. Una estación de servicio (a pie de carretera) me obligó a dar un giro brusco al volante. Ya falta poco. Tan sólo sesenta kilómetros para llegar a la ciudad de Salamanca (pensé). Reposté de nuevo con ánimo de no parar más y con la confianza de tener combustible para andar por el pueblo. Un café caliente (en vaso grande) ... (ver texto completo)