4ª PARTE Y ÚLTIMA DE ESTE RELATO
Mi madre escuchaba en silencio mientras me cosía unos botones de la guerrera. Seguramente le vendrían a la memoria aquellos días y meses; años en los que tuvo que bregar sola con toda la hacienda, sin la protección del hombre que, Dios sabe dónde andaba. Y, mientras mi padre seguía desglosando su arresto y dándonos detalles de las pieles de patatas que les daban cocidas para comer, yo volvía la mirada hacia mi madre; momento en que la sorprendí enjuagándose las ... (ver texto completo)
Mi madre escuchaba en silencio mientras me cosía unos botones de la guerrera. Seguramente le vendrían a la memoria aquellos días y meses; años en los que tuvo que bregar sola con toda la hacienda, sin la protección del hombre que, Dios sabe dónde andaba. Y, mientras mi padre seguía desglosando su arresto y dándonos detalles de las pieles de patatas que les daban cocidas para comer, yo volvía la mirada hacia mi madre; momento en que la sorprendí enjuagándose las ... (ver texto completo)