Ayer, visité Bonilla de la Sierra (Avila), un pueblo con un pasado de leyenda (apodado el pueblo de los Obispos), lugar de veraneo de los Obispos abulenses, con una hermosa plazuela donde se levanta una imponente iglesia -casi catredral- cercana a las ruinas de lo que fue un castillo medieval que conserva sus torreones, con sus calles todas empedradas, sus gentes envejecidas y apenas un centenar de habitantes que alababan el esfuerzo de su alcalde por mantener y dar a conocer su explendoroso pasado ... (ver texto completo)