La
plaza y sus
casas adyacentes me traen numerosos recuerdos de infancia.En esta plaza se plantaron los primeros
árboles, de los que teníamos que cuidar los chicos de la
escuela, allá por los años treinta y tantos.Era entonces maestro de. Hermógenes. Yo tenía que cuidar uno que se hallaba un poco más abajo de la
fuente, frente al charco donde lavaban las mujeres. Para mi desesperación no prosperó, por el exceso de
agua que recibían sus raices.
La escuela era doble, la más lejana de la
carretera ... (ver texto completo)