El
retablo de enormes dimensiones, cuyo diseño cóncavo le permite adaptarse de forma perfecta al espacio semicircular del muro absidal, se estructura en once
calles y cinco cuerpos con predela y alberga un total de 53 paneles y 20 tablas más en la predela, que representan escenas de la vida de la
Virgen y de
Cristo siguiendo un programa iconográfico muy pensado. El talante narrativo y pintoresco de la época hace que se multipliquen los episodios y aparezcan numerosos detalles anecdóticos en el programa.