Dichoso el que jamás ni ley ni fuero
ni el alto tribunal ni las ciudades
ni conoció del mundo el trato fiero;
que por las inocentes soledades
recoge el pobre cuerpo en vil cabaña
y ánimo enriquece por verdades.
Fray Luis de León.
Sentarse en la plaza al sol en invierno, es un benéfico baño de salud, para los huesos y para el espíritu. En definitiva, el sol tomado en la plaza sana.
“Este es el corazón henchido de sol
y de aire de la ciudad, el templo civil
sin otra bóveda que la del cielo.”
Unamuno
La fuerza de la vida y de las ideas.
Este Colegio Real de la Orden de los Jesuitas fue construido, entre otros, por Gómez de Mora en 1611. Los misioneros que en ella se formaron extendieron posteriormente la fe católica por el mundo. Sin embargo, la monumental obra tardó 150 años en estar terminada y cuando en 1767 la Orden de los jesuitas fue expulsada de España por Carlos III, el edificio se “cuarteó”, se dividió en partes, sufrió el abandono, las guerras, la desamortización y la ruina. Fue en 1946 cuando volvió a unirse y se fundó ... (ver texto completo)
El patio lo componen el edificio gótico de las Escuelas Mayores (1415), el Hospital de Estudiantes (1412) hoy rectorado, el edificio de las Escuelas Menores (1533) y la fachada de la Universidad (1512-1516).
Panorámica desde una de las torres de la Clerecía.
El objetivo es que los ojos dejen de mirar al suelo y eleven a lo alto.
El campanario de la Catedral Nueva sufrió las sacudidas del Terremoto de Lisboa de 1755 y se inclinó amenazando su propia ruina y la de las viviendas próximas. En vez de suprimir la torre se decidió reforzarla forrándola de piedra para darle la estabilidad perdida con lo que ha permanecido, torcida y estable.
Cada 31 de octubre, aniversario del terremoto de Lisboa en 1755, un vecino de Salamanca, denominado el Mariquelo, escala unos 110 m -con la indumentaria charra y sin arnés- la torre hasta la veleta. Una vez arriba toca La Charrada de la Catedral con flauta y tamboril y suelta unas palomas. Ángel Rufino de Haro se convierte, desde 1985, en el Mariquelo
Llama la atención la cúpula de la Catedral Nueva que se eleva 80 metros sobre el crucero.
El Cimborrio, edificado por Churriguera en estilo barroco, hubo de ser reconstruido en estilo neoclásico por Juan de Sagarvinaga en 1765 a causa de los daños producidos por el terremoto de Lisboa. Se levanta del espacio cuadrado del crucero apoyado en los arcos torales mediante pechinas decoradas. En la base del cilindro ocho luminosos ventanales se cierran con una cúpula de mitad de esfera muy decorada.
Al interior de la catedral llega la luz a través la luz de 90 vidrieras, procedentes originariamente de Flandes.
La facha orientada a poniente es la principal, en la que cabe destacar lo tremendamente profusa en detalles entre los que destacan los relieves de las escenas principales del Nacimiento y la Epifanía. En lo alto de ambas se encuentra Cristo crucificado, flanqueado por las figuras de los Santos Pedro y Pablo.
No todo son iglesias, conventos, palacios o Universidad, también existen rincones con edificaciones más modestas y antiguas que se han salvado de la piqueta y dan testimonio de una ciudad que monumental en todos sus rincones.