Bella ciudad a la que no hacen justicia gentes de tan rancio abolengo a la que a pesar del peso de sus muchos
escudos, bulas y
pendones les cuesta tanto mirar en su derredor.
Preciosa ciudad, sus ciudadanos deberíais hacerle eco.
(mal comenzamos cuando en el membrete de este libro de visitas, se amenaza al visitante).