A partir de 1729, los arquitectos españoles, primero Alberto de Churriguera y más tarde Andrés García de Quiñones, crearon una obra
monumental que hoy conocemos como
Plaza Mayor de
Salamanca. Construida para una pequeña colectividad situada en la llanura occidental de Castilla, cuyas industrias de curtido de cueros y conservación de carnes dependían de una economía agropecuaria, que los arquitectos desarrollan en una obra pública a la usanza del barroco francés.