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El denostado Gallo Macario, en paradero desconocido, ó desaparecido y tal vez muerto, (ó mal enterrado), se reencarna de pronto en otro Gallo más sutil e incisivo convirtiéndose en el Gallo Macario-II, quien, de entrada, observa que en este agradecido rincón povedano han aparecido sin tarjeta de visita sutilezas del buen decir, modos, formas y maneras de tiempos pretéritos que casi habíamos olvidado, elegantes gestos versallescos que en aras de desempolvadas formas aristocráticas ... (ver texto completo)
El denostado Gallo Macario, en paradero desconocido, ó desaparecido y tal vez muerto, (ó mal enterrado), se reencarna de pronto en otro Gallo más sutil e incisivo convirtiéndose en el Gallo Macario-II, quien, de entrada, observa que en este agradecido rincón povedano han aparecido sin tarjeta de visita sutilezas del buen decir, modos, formas y maneras de tiempos pretéritos que casi habíamos olvidado, elegantes gestos versallescos que en aras de desempolvadas formas aristocráticas ... (ver texto completo)