Eferino, correcto y bien dicho.
Efectivamente, al día siguiente e incluso aquella misma
noche, todas las que entraban a formar parte de la celebración de
Santa Agueda, "tenían a bien" invitar a sus maridos a dicha celebración y por lo tanto, cuando fuera "menester", correr el bollo de Santa Agueda.
Igualmente, en los quintos, todos los que participan en su "paso de quinta", celebran un bollo para quienes en un reto al frio, desean acompañarlos y de esa forma, compartir con ellos su
fiesta.
Saludos.