Un 2 de noviembre de aquel año, hace ya muchos, es decir, siendo todavía aún chavales de los de ir a la
escuela de entonces, sobre las siete y media de la tarde aproximadamente, día siguiente al de todos los
Santos y
noche ya cerrada cayendo una gélida
helada de aquéllas que, según conocida frase de otro povedano del lugar, sentenció: "! pobre del nabo que esta noche saque la cabeza por encima de la tierra!". Aquella noche, un grupo de muchachos povedanos todos y
amigos además, de vecinos del mismo
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