El mundo no está terminado, no está acabado de amasar, ni de modelar, ni de pintar. El mundo es un boceto de lo que puede ser el mundo. A nada se le ha otorgado un nombre convincente. Todo está por bautizar. Todo está por esculpír. Cuando entorno los ojos veo con claridad, cuando los cierro, ya todo es transparente. Me gusta adivinar la ciudad cuando oscila, cuando mezo ante mi los edificios, y los automóviles, y las estatuas del paseo. Me ecanta sorprenderme en el reflejo de las aguas del rio, el ... (ver texto completo)