Mañana se inicia un nuevo mes en el que, cuando era uno niño, parecía que comenzaba a abandonarnos el invierno. Ese frío que siempre venía de fuera yo creía que nos tenía manía quedándose tanto tiempo entre nosotros. Los sabañones que adornaban los dedos de las manos (eran los anillos que nos ponía el invierno y que madres y abuelas -con sus remedios caseros- trataban de apaciguar dolores y picores) y no digamos los de las orejas que parecían pequeños caracoles sobre los cartílagos del pabellón auditivo. ... (ver texto completo)