Pese a que yo soy nacida en
San Sebastián, media sangre mía es de Malpartida de
Cáceres; la otra mitad de
Robledillo de Gata.
Mi padre con 19 años tubo que buscarse la vida aquí en el norte; y mis abuelos por parte de madre otro tanto de lo mismo: la trajeron con 9 años.
Solo hay que ver lo
felices que se ponen cuando tienen ocasión de volver a sus tierras... Aunque sea por unos días.