Yo tuve la suerte de nacer en
Las Mestas y poder vivir y disfrutar de su
río, su miel, sus
fiestas, sus
calles, su enebro, su Hospedería, sus
paisajes, ..., y por encima de todo "sus gentes". Y tengo claro que por muchos lugares y zonas que visite y conozca, nunca encontraré un lugar tan acogedor, agradable y bonito, como este encantador lugar del norte de
Extremadura. Quiero mandar desde aquí un recuerdo para todos aquellos que estuvieron con nosotros y hoy en día por desgracia ya no estan. ¡Gracias
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