LAGUNILLA: PUERTAS CERRADAS...

PUERTAS CERRADAS

Un día de aquellos, ya lejanos, me llegué a mi pueblo. Anduve calle arriba y calle abajo, quizás aún era temprano; el silencio frio, sepulcro asediador de casas selladas que hería los sentimientos se sucedían una y otra; como si fuese invierno. Se podía escuchar, todavía lejos, el gorgoteo impetuoso de los caños calando profundidades en los pilones; meciendo obas enardecidas que buscaban la luz desde sus profundidades. Yo también buscaba algo, no sé muy bien el que; quien sabe si acaso los años. Aquellas puertas concurridas de gentes y animales que se tropezaban en un salir u entrar, de poyos calientes, verborrea de cayados afinados al cuartillo de vino dulce en nuestros umbrales. La desgañitada voz de una madre que llama desde el balcón u ahora, segando la calma; poder contemplar mohínos animales cargados o libres tras un rabel. El pasado es puerta cerrada en cal y canto para los que se empeñan en él.
Saludos.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Hola buenos días; yo creo que esos sentimientos nos rondan a más de un@. Yo cuando voy al pueblo, echo de menos aquella algarabía de niños por las calles, esas madres llamándolos desde el barcón o ventana, a voz en grito; “Fulanito” que vamos a comeeeeeeer. Ahora ya no se oyen esas agradables voces, ahora cuando tienen que llamar a l@s niñ@s para comer les mandan un Whatsapp aunque estén en la puerta de la casa.

También echo de menos esos poyetes hechos de piedra y barro, o de cantería en las ... (ver texto completo)