Desde algún lugar de
Madrid, alguien echa de menos los atardeceres de su
Babilafuente, el
monte y los
amigos de antaño.
Recordando viejos tiempos espero y deseo que mi hijo pueda vivir los
veranos que he vivido yo en mi
pueblo del alma, que pueda sentir nostalgia como hoy la siento yo por lo vivido y soñado allí, que pueda descubrir cada
noche un
cielo nuevo, que pueda correr para que las nubes del cierlo corran detrás de él.
Quizás algún día cuando sea
Otoño en mi vida, sienta de nuevo la calma
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