Parece que estoy viendo a mi
pueblo,
Sequeros.
En puesta de largo con los
colores de la
primavera que aún lucen mas en el.
Y esas
noches mágicas, -magicas como decimos por estas tierras aragonesas-, vividas y sentidas en el incomparable marco de la cabezuela.
Añorar, recordar y reflexionar sobre mi querido pueblo, me embarga en momentos agridulces, dificilmente explicables.
Otra vez he hecho posible que
amigos míos de estos lares, se sientan atraídos por cuanto les he contado y cantado de Sequeros,
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