El Rey no parece que perdone a los ciudadanos salmantinos, si no que los destierra, por lo menos a buen nº de ellos. También pudiera ser que estos se desterrasen voluntariamente para escapar del castigo real, refugiándose en el reino vecino de Portugal a cuyo rey habían aceptado como señor de la ciudad de Salamanca antes de la batalla de la Valmuza. El rey desposee a estos caballeros de sus propiedades y hace donación de ellas (o parte de ellas) al Obispo de Salamanca. La mayoría de estos caballeros ... (ver texto completo)