Si por lo menos tenemos un sitio donde ir a rezar. Pero ya nadie nos devuelve esa
iglesia, tan bonita y grande como dice la gente del
pueblo que la conoció. Eso se lo tenemos que agradecer a la inteligencia de la gente que gobrenaba en esos momentos. Bueno quizás no fue una cuestión de inteligencia, sino mas bien de bolsillo económico, porque no puedo entender como una o unas personas con dos dedos de frente consienten derruir un templño con tanto valor. Digo derruir porque la gente comenta que
... (ver texto completo)