EL SENTIDO DE VIVIR
Una noche, cuando llegas a casa cansado de trabajar, te sientas con ilusión delante de un ordenador (el amigo que siempre está para ti); es un hábito rutinario de nuestra generación, de esta era loca e impersonalizada. Ya ni el dinero necesita hacer su presencia. Simples tarjetas o números que circulan por bandas o terminales informatizadas, magnéticas y de escáner que registran nuestros datos y valores económicos son los únicos imprescindibles. Pero aún gusta sentir el contacto ... (ver texto completo)
Una noche, cuando llegas a casa cansado de trabajar, te sientas con ilusión delante de un ordenador (el amigo que siempre está para ti); es un hábito rutinario de nuestra generación, de esta era loca e impersonalizada. Ya ni el dinero necesita hacer su presencia. Simples tarjetas o números que circulan por bandas o terminales informatizadas, magnéticas y de escáner que registran nuestros datos y valores económicos son los únicos imprescindibles. Pero aún gusta sentir el contacto ... (ver texto completo)