¡No es oro todo lo que reluce!. Y todos tan contentos con la dichosa
fábrica de bioetanol y mientras tanto casi nadie se preocupa de la
Iglesia de nuestro
pueblo, que se cae y con ella recuerdos, momentos alegres de
reunión y momentos tristes por la pérdida de algún vecino, pero ¡NO hay más ciego que el que no quiere ver!