Las murallas de las villas con concejo no sólo era una construcción defensiva, sino todo un emblema señorial para el entorno rural y un límite de la desigualdad social y fiscal que las distintas normas consutuedinarias o legales refrendaban. En las puertas de las murallas o en los “fielatos” que había junto a ellas se cobraban portazgos y otros tributos a mercaderes y aldeanos que penetraban en la villa. La residencia dentro o fuera de los muros marcaba una clara línea de separación discriminatoria ... (ver texto completo)