En los años de mi infancia povedana, en aquellos tiempos en que, durante los meses de verano destinados a la recolección de la cosecha cerealista local, en la práctica única fuente de ingresos en el municipio para terratenientes y proletarios, de hecho no estaba permitido, al sector de los trabajadores a sueldo disfrutar del descanso dominical y, por tanto, tampoco el cumplimiento eclesiástico de acudir a la Misa de la Parroquia por el riesgo de que las dos horas empleadas en tal menester, podrían ... (ver texto completo)