EL TALLER DE ANASTASIO PINTO. La sensibilidad de "Yo no me llamo Gardel" me permite comentar una vez más su acierto al exponer esta foto de un lugar que gozó de brillante fama en la actividad de la carpintería local. Puede que para los que no lo conocieron, el triste aspecto actual de su fachada y la maltrecha puerta que da acceso al mismo no dan lugar a otra impresión que a la de que, aquello, era poco menos que un taller-chapuza. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En ese taller se construyeron ... (ver texto completo)