Hubo un apodo en nuestro
pueblo cuyo destinatario, tras sobrellevarlo con signidad y haber gozado de general aprecio en la localidad, era conocido como "Paco la Cosa", al parecer porque, según los cronistas de la época, cualquier cuestión a la que hubera de referirse el susodicho en conversación, siempre la inciaba con el estribillo de... "LA COSA ES QUE....", y a continuación seguía con el relato que procediera.
Bien, pues yo me inicio hoy con otro "la cosa es que...", ya que, tanto se ha hablado
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