Un olor a musgo y chimenea inunda el ambiente, mientras a lo lejos, tras la niebla se divisan las primeras luces de la aldea... El corazón se torna puchero de sentimientos, los ojos rozan tiempos pasados; callejuelas estrechas, gatos en los tejados, risas de niños, escarcha en los sueños... Ilusiones de un tiempo pasado que anidan bajo estos dedos. Anhelos que por etéreos se perdieron entre otros cielos... Pero hay un tiempo propicio para el retorno, favorable para los encuentros... Ese tiempo se ... (ver texto completo)