Es un
pueblo encantador y espero que nunca quede abandonado.
Yo no soy de allí, pero mi madre sí y desde pequeña he pasado allí los
veranos. Cómo es un pueblo muy pequeño, la pandilla comprendía edades desde los 6 años hasta los 20. Jugábamos en la
cueva de la
virgen, la
fuente, el
lavadero... Por la
noche íbamos al
cementerio (pufff... Qué miedo)... Bajabamos por los "praos" en
bicicleta (claro, luego había que subirlos), íbamos a merendar a Tambuena, cogíamos moras en "las suertes", hacíamos
... (ver texto completo)