El RIEGO:
Bajábamos a la huerta siempre por el camino de la chorquilla, si no se llevaba el macho, atajábamos siguiendo la acequia (siempre iba buscando con la mirada algún pececillo, cangrejo, culebra o rata de agua) y cruzábamos a la huerta por una tabla puesta en la acequia para tal fin, justo detrás de la casilla de Angelito (Calilo). Tras dejar las alforjas del almuerzo había que regar a primera hora o mejor cuando bajara el sol, mi padre decía que no se podía regar en las horas del día cuando ... (ver texto completo)
Bajábamos a la huerta siempre por el camino de la chorquilla, si no se llevaba el macho, atajábamos siguiendo la acequia (siempre iba buscando con la mirada algún pececillo, cangrejo, culebra o rata de agua) y cruzábamos a la huerta por una tabla puesta en la acequia para tal fin, justo detrás de la casilla de Angelito (Calilo). Tras dejar las alforjas del almuerzo había que regar a primera hora o mejor cuando bajara el sol, mi padre decía que no se podía regar en las horas del día cuando ... (ver texto completo)
Emilio, estupendísimas crónicas las que nos estás mostrando, en especial ésta, tan entrañable y henchida de sentimientos.
¡Qué guapo eres! Sigue haciéndonos disfrutar con estos MOMENTAZOS.
un abrazo
¡Qué guapo eres! Sigue haciéndonos disfrutar con estos MOMENTAZOS.
un abrazo