He mirado a la Peña Santa Cruz, los colores... verde fuerte de las encinas, verde-suave-con-amarillos de los robles quejigos, la paz, el sol, con todos esos tonos, una curruca capirotada, había más pero solo las he adivinado, revoloteando con prisa, prisa que yo no sentía y que desprendida de mi, moría junto a la carretera, sobre la piedra en la que estaba descansando, he visto venir las nubes, sobre el cielo perfecto, azul, sin otro tono más que el azul puro, al cabo de un rato ya estaba el blanco en plena competencia, ha sido hermoso. Un abrazo a toda la gente de buen corazón.