Ahora y con las plantas en la cabeza, recuerdo a una amiga que entusiasta de todo lo verde y con vida, no creo que haya una como Ella, vivía en un piso en la primera planta, siempre la entusiasmó dos metros de terreno, en cuanto veía una casa con un jardín alrededor o con terreno detrás se quedaba mirando con verdadera envidia, al final acondicionó la terraza según su gusto, jardineras de plástico no eran las que más la gustaban pero si las que menos pesaban, recuerdo un día en el río con ella, recogiendo ... (ver texto completo)