La vuelta a casa después del paseo de la tarde.
El rebaño de ovejas con las montañas palentinas al fondo, ofrecen una imágen bucólica del pueblo que también conviene conocer y disfrutar, sin negar por esto el duro trabaja de los agricultores y ganaderos. Gracias a su trabajo y esfuerzo nuestros pueblos se mantienen con vida y esperanza.
La fortaleza de la torre con sus piedras de sillería aparece con fuerza en esta imagen que recoge la vista de una de sus esquinas.
En la pared de una iglesia no pueden faltar los símbolos religiosos. Pero aquí, no sólo están dentro sino fuera. En esta foto, aparece unos de ellos con trazos toscos, pero claros.
No es una obra de arte, pero hay está el reloj, de piedra auténtica y con hora fija. ¿Quién fue el artista?
Este trozo de pared, tanto por su formato como por el color, muestra su diferencia frente al conjunto de la iglesia, lo que indica que son restos de un pasado anterior.
¿Este trozo de pared son restos de la antigua iglesia románica? Es muy posible.
Es la antigua casa del médico.
La bóveda de crucería de la iglesia aparece aquí en su conjunto, con sus nervios y claves.
Es el molino moderno, que funciona con electricidad, no con el agua del cuérnago. El nieto vigila los sacos.
¿No es la reina de la nieve?
Acaba de salir el sol. La niebla se va retirando poco a poco de las montañas. Es un momento mágico ver cómo el Curavacas despierta.
Los girasoles esperan la salida del sol.
De mañana temprano todo tiene otro color y otro sabor.
Piedra sobre piedra hasta el levantar un buen pilar para sostener esa pequeña cruz recuerdo de una pasado lejano.