Tras el último evento nupcial celebrado en Sotobañado, (boda de la sobrina de Asun) Emilia, hizo un escueto comentario sobre el adorno floral de la casa de la novia, dejando así de forma intencionada pistas de vía libre para quien tuviese información de esta antigua costumbre de la "enramada de boda" podía comentarlo.
Por lo que yo viví en mi tiempo de estancia en el pueblo, no puedo decir que Sotobañado por aquel entonces tuviese por tradición, la norma de enramar la puerta de la novia la noche anterior a la boda, como sí lo fue en otros pueblos de la provincia no hace tantos años.
Mi hermano Jesús es el único de la familia casado fuera de Barcelona; su boda se celebró en congosto de Valdavia de donde era oriunda la novia y vivía toda su familia.
En este pueblo si le enramaron la puerta a la novia como era costumbre. Los mozos (chicos solteros) la noche anterior a la boda con ramas de árbol del más abundante en la zona y brezo, montaron con ellas un arco todo lo grande que era la puerta de entrada a la vivienda, adornado con cintas y flores del pequeño jardín que tenía la propia madre.
Una vez terminado, cantaban canciones con letras de antiguo folklore alusivas al matrimonio de lo más variopinto y picaresco. Los padres salían a recibir a los mozos invitándoles a vinos y pastas caseras hechas para la ocasión a la par que ellos les daban la ¡Enhorabuena!.
Por lo que yo viví en mi tiempo de estancia en el pueblo, no puedo decir que Sotobañado por aquel entonces tuviese por tradición, la norma de enramar la puerta de la novia la noche anterior a la boda, como sí lo fue en otros pueblos de la provincia no hace tantos años.
Mi hermano Jesús es el único de la familia casado fuera de Barcelona; su boda se celebró en congosto de Valdavia de donde era oriunda la novia y vivía toda su familia.
En este pueblo si le enramaron la puerta a la novia como era costumbre. Los mozos (chicos solteros) la noche anterior a la boda con ramas de árbol del más abundante en la zona y brezo, montaron con ellas un arco todo lo grande que era la puerta de entrada a la vivienda, adornado con cintas y flores del pequeño jardín que tenía la propia madre.
Una vez terminado, cantaban canciones con letras de antiguo folklore alusivas al matrimonio de lo más variopinto y picaresco. Los padres salían a recibir a los mozos invitándoles a vinos y pastas caseras hechas para la ocasión a la par que ellos les daban la ¡Enhorabuena!.