SOTOBAÑADO Y PRIORATO: TIEMPOS hubo en que los vecinos de un lugar iban a...

TIEMPOS hubo en que los vecinos de un lugar iban a la huebra, a la hacendera o al plus, no sólo sin rechistar sino casi siempre con satisfacción, porque contribuían a un bien para la vecindad. Que de estas tres formas, y quizá alguna más, solía llamarse a la jornada de trabajo que se empleaba en beneficio de la comunidad.

Lo de hacendera se entiende bien, porque alude a un trabajo que debe hacer todo el vecindario para dotar al lugar de un determinado servicio.

Huebra es un vocablo antiguo, derivado del latín opera, según las primitivas normas de la evolución lingüística, y que en español moderno terminó en obra.

Aunque huebra y obra tengan el mismo origen, sin embargo huebra ha conservado sus significados medievales de espacio que se ara en un día o par de mulas y mozo para trabajar una jornada.

Desde este significado de labor agrícola individual de un día, se pasó a llamar huebra desde los primeros siglos de la repoblación al trabajo de uno o más días que cada vecino, con sus mulas o bueyes, debía dedicar a la labores agrícolas de terrenos comunales, como prestación para conseguir una producción común; o a la jornada o jornadas que cada vecino tenía que dedicar a las tierras del señor, como tributo de trabajo.

Las huebras se asignaban proporcionalmente a la hacienda de cada vecino y, aunque no faltaron algunos conflictos, solían cumplirse fielmente.

Lo de ir al plus tiene una explicación más extraña. La expresión se ha utilizado en algunos de nuestros pueblos hasta la segunda mitad del siglo pasado, con ese significado de jornada dedicada a obras comunitarias.

Y digo que tiene extraña explicación porque plus en sí significa sobresueldo o añadido al salario por alguna circunstancia especial, mientras que este plus de prestación pública es más bien un sobretrabajo y sin remunerar.
Eran otros tiempos, cuando la gente iba por sí sola a la fuente.

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