Había vez y vez una Princesa muy estrafalaria, que dijo a su padre, el cual deseaba que tomase estado, que no se casaría sino con aquel que supiese mentir más que ella, y ella lo hacía de manera que nadie podía sobrepasarla. Llegó esto a oídos de un pastorcillo que vivía en el campo.
-Yo me presentaré -dijo para sus adentros-, que de seguro le gano la palma en mentir a la Princesa; que mentir me lo ha enseñado una culebra descendiente de la del Paraíso -y se fue a Palacio.
¿Qué traes? -le preguntó ... (ver texto completo)
-Yo me presentaré -dijo para sus adentros-, que de seguro le gano la palma en mentir a la Princesa; que mentir me lo ha enseñado una culebra descendiente de la del Paraíso -y se fue a Palacio.
¿Qué traes? -le preguntó ... (ver texto completo)