Era en el norte de la india, allí donde las montañas son tan elevadas que parece como si quisieran acariciar la nubes con sus picos. En un pueblecito perdido en la inmensidad de Himalaya se reunieron un asceta, un peregrino y un brahmín. Comenzaron a comentar cuánto dedicaban a Dios cada uno de ellos de aquellas limosnas que recibian de los fieles.
El asceta dijo:
-Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un circulo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del circulo ... (ver texto completo)
El asceta dijo:
-Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un circulo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del circulo ... (ver texto completo)
Gracias Piamez, por mostrarnos este cuento sufí que nos debe hacer reflexionar.
Besos
Besos