Una vivencia personal
A mediados de los 60 muy a mi pesar y siendo aún un niño, tuve la ocasión de experimentar lo que en esa tierna edad se padece al abandonar forzadamente el lugar donde hasta entonces había transcurrido mi infancia. No era un viaje a las cercanas playas de Ribadesella ni tampoco a ver a la familia de León capital, por lo que podía observar no era un viaje temporal sino una marcha sin retorno, ¡definitiva!. Aquellos inconsolables lloros de la partida, estaban producidos por la ... (ver texto completo)
A mediados de los 60 muy a mi pesar y siendo aún un niño, tuve la ocasión de experimentar lo que en esa tierna edad se padece al abandonar forzadamente el lugar donde hasta entonces había transcurrido mi infancia. No era un viaje a las cercanas playas de Ribadesella ni tampoco a ver a la familia de León capital, por lo que podía observar no era un viaje temporal sino una marcha sin retorno, ¡definitiva!. Aquellos inconsolables lloros de la partida, estaban producidos por la ... (ver texto completo)