¡BENDITOS ALCALDES!
JAVIER GARCÍA ESCUDERO
CONVIENE distinguir, claro, matizar si así se desea, porque ya sabemos de entrada que no se puede equiparar al alcalde de una ciudad -con sueldo y
coche oficial- con un pobre y bendito regidor de uno de nuestros pequeños municipios palentinos, en donde el amor hacia su
pueblo o la incólume fidelidad hacia un partido -que también los hay- le lleva a dedicarse en cuerpo y alma a sus convecinos sin esperar nada a cambio. Acaso, si cabe, muchas dosis de incomprensión
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