SOY EL VIEJO DEL PUEBLO
Hoy me he acercado a mi pueblo, a ese pueblo en el que nací y del que hacía días que estaba alejado. He recorrido sus calles y no he visto un alma. Ya casi no vive nadie, y los pocos que permanecen allí todo el año, son esos a los que siempre hemos llamado «los viejos».
La palabra, he de reconocerlo, siempre me ha caído como una losa. En mi pueblo, “los viejos” eran aquellos que se sentaban en el banco de la entrada de casa a tomar el sol o al remanso del frío cierzo que ... (ver texto completo)
Hoy me he acercado a mi pueblo, a ese pueblo en el que nací y del que hacía días que estaba alejado. He recorrido sus calles y no he visto un alma. Ya casi no vive nadie, y los pocos que permanecen allí todo el año, son esos a los que siempre hemos llamado «los viejos».
La palabra, he de reconocerlo, siempre me ha caído como una losa. En mi pueblo, “los viejos” eran aquellos que se sentaban en el banco de la entrada de casa a tomar el sol o al remanso del frío cierzo que ... (ver texto completo)