Como otros participantes en este
foro, yo también conocí Alar en la década de los '70 y acampaba en ese bonito Soto, lleno de
árboles de
sombra, me bañaba en los fríos chorros e incluso daba unas paladas en las piraguas el día del desdenso del Pisuerga.
El año pasado, con otros
amigos, decidimos pasar allí el fin de semana de la
Fiesta de las Piraguas y quedamos abatidos al ver lo que habían hecho con nuestro añorado Soto, convertido ahora en un erial de
piedras, un páramo sin
sombras, una planicie
... (ver texto completo)