Mi padre era un artista haciendo orejuelas, como no la cogieras bien se te rompía antes de llegar a la boca. Yo creo que se hacían coincidiendo con Carnaval y cuando ibas por la calle se olía en las casas que las estaban haciendo, sobre todo las que aromatizaban con esencia de anís. En muchas casas se hacían, por supuesto mejor que nadie (como la paella o jugar al mus). Era todo un ritual, en mi casa se hacían por la noche: mi padre hacía la masa, la dejaba reposar, las extendía y las echaba con
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Disiento contigo esta vez, Félix.
No está bien usada la palabra engarlitar, porque si dios quiere nos comeremos unas orejuelas pronto en
carnavales..... No, nos haces rabiar con estos recuerdos pero sí, salivar porque ahora mismo se acerca la hora de
comer.
En mi
casa también las hacen ricas, ricas. Y si vas a Herrera, te recomiendo que pruebes las de la Goyita, que son deliciosas (al menos, hasta a mi madre le han reocordado a las suyas).
En fin, ¿cuánto falta para carnavales? Y para comernos
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