Ese es el término, posiblemente solo sea comprensible por los herrerenses, definición perfecta. Ibas cogías y corrías para que no te pillaran, siguiendo las normas que apunta Chivorro. Yo recuerdo que, por fiestas, cogíamos unas botellas de Martini y sal y nos íbamos a comer tomates de madrugada. Comíamos los que nos apetecían y a casa, sin destrozar.
También recuerdo aquellas manzanas reinetas que, todavía verdes, las mordías y sacabas aquel jugo que, aunque ácido, te llenaba la boca de un sabor
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Voy a detallar variedades de
frutas que ya no existen. Pero, perduran en mi memoria. Manzana enana, perucos santiagueños, ciruelas moradas, estas se denominaban
"ciruelas del atributo de gato". Estas variedades se degustaban al principio de
verano. Para el
invierno estaba la pera de cuchillo. De estas frutas no he vuelto
a ver nunca. En una época muy lejana la
fruta de Herrera tuvo su importancia en el
mercado, sobre todo la ciruela claudia, era de una calidad exquisita, muy apreciada, sobre todo
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