VIVENCIAS DE MI INFANCIA: Los cabezudos salian en la fiesta de La Piedad. Y entonces no salian para desfilar, si no, que salian para entretenimiento de los chiguitos de Herrera. Como una hora antes de su salida en la puerta de la plaza del ganado nos reuniamos todos los chavales de Herrera y veiamos como al fondo de la plaza iban sacando horizontalmente de un local primero al rey y la reina y ya cuando los ponian de pie, nuestros corazones empezaban ya a dispararse, y se nos hacia eterno hasta ver
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Como si lo estuviera viendo y viviendo, Emilio. Perfecta descripción.
Y cuento otra cosa más de las "trepidantes carreras" que nos metíamos. Como íbamos a misa y llevábamos una rebequita (en mi época de cría, no te dejaban ir en manga corta), a la salida, nos la quitábamos y corríamos los cabezudos. En una de esas carreras, perdí la dichosa chaqueta (rosa para más señas), con el consiguiente cabreo y posterior castigo de mi querida abuela. Desde entonces, me preparaba bien para el evento y me quitaba hasta la medalla de la comunión, para correr bien... No sé si los demás hacían lo mismo, pero eran épocas de mucho peligro. Con los cabezudos cobrabas si te pillaban, y en casa, también "cobrabas" si no venías "completa", tal y como habías salido.
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