Es una piedra que invita a la imaginación. Tanto puede recordar a un elefante caido como un ser extraterrestre.
La vuelta a casa tras la excursión.
Las doce en punto. Hace calor. Alguna rosa rosa todavía sigue fresca. Momento único.
Ahora que tanto aprieta el calor, que bien se estaría en el río con los pies en el agua a la sombra de los chopos.
En un lugar escondido en el hermoso valle de la Ojeda, se encuentra un hermoso monaterio con su claustro románico... No es es cuento. La historia real puedes descubrirla tu mismo y contarla aquí.
El valle de la Ojeda tiene muchas vistas por descubrir, para sorpresa de todos. Esta vista se puede ver desde Peña Pico, montaña emblemática de nuestro valle. Los pueblos se esconden entre sus valles bajo la vigilancia de esta hermosa peña.
Entre el verdor de la vega y el sonido del agua que se dispersa para regar esta alfalfa, se descubren nuevas vistas de un pueblo dinámico que cada año cambia con su mirada en el futuro.
El paseo por el río está lleno de sorpresas al descubrir rincones llenos de belleza por la variedad de sus plantas.
San Isidro labrador, patrón de los agricultores, .
¡Qué bonito es el otoño entre los chopos del río Burejo!
Esta es la cima de Peña Pico. Allí una caseta de vigilancia contra los incendios y unas vista maravillosas.
Para disfrutar de esta panorámica, hay caminos que permiten cercarse con el coche, desde el monasterio, hasta muy cerca de la cima de Peña Pico. Merece la pena.
Muy cerca del monasterio se puede disfrutar de esta hermosa vista del valle de la Ojeda y de la montaña palentina. El lugar es Peña Pico que protege el lugar donde se ubica el monasterio.
Desde Peña Pico se puede disfrutar de una hermosa panorámica del valle de La Ojeda, donde destaca La Vid a la vera del río Burejo. Estamos en julio, cuando el calor aprieta y la cosecha de cereales ya está madura en el campo.
La Peña Pico es la montaña más próxima al pueblo, como faro vigilante de todo el quehacer campesino desde hace siglos. Allí existe ahora una caseta de vigilancia de incendios para toda la zona. Y, si algún pueblo destaca a la vista, es precisamente La Vid. Por otra parte, desde allí se pueden ver con toda su impresionante grandeza las montañas palentinas, como se puede ver, en parte, en esta imagen.