Soy uno de esos locos de ciudad que aparecimos en el valle hace ya doce años cuando en Polientes no se podía comprar café y la mayoría de las aldeas eran un amasijo de ruinas, pero el valle tenia un encanto natural que me sedujo de tal manera que, al poco tiempo decidí comprar una de esas "casas" que te quita el tiempo y el dinero, pero que te da sentido y te propone un rumbo nuevo a tu vida, desde luego hablo de ARANTIONES, para mi un lugar muy especial; su luz es penetrante y clara, el cielo es ... (ver texto completo)