Tengo las tardes-noches de pesca con mi padre, grabadas en mis adentros. Mientras había luz todo iba perfecto, lo pasábamos genial y la tortilla nos sabía siempre a gloria. Era como un ritual. Pero cuando oscurecía y aquello se quedaba como la boca del lobo, el asunto ya cambiaba, nos quedábamos sentadas con la espalda pegada en un chopo y no nos atrevíamos ni a respirar, ¡qué miedo, la de ruidos sospechosos por todos lados!. Yo me sentía como Hansel y Gretel (pero sin desperdiciar el pan). Cuando
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Mi aficion a la
pesca con caña comenzo cuando mi padre me compro una caña para
pescar pececitos que sirvieran de cebo para los reteles. El primer pez que cogi fue en un aliviadero, ya desaparecido, en la zona de los pasaderos. Es una cosa que no se olvida y rememoro cada vez que paso por alli. Creo que me conozco todos los tramos de
aguas pescables que pasan por Herrera, tanto del Burejo, el Pisuerga y los
canales. Pues no habre hechado horas en las orillas del
rio. Hace mucho que no voy por" la
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