SOY QUINTO DEL 63 ¿A QUE SOY JOVEN?. Puedo contaros que en mi quinta hay una persona que nacio a finales del 62 y en cambio es de la quinta del 63, el motivo no se cual fue, pero si es factible que dos hermanos puedan ser de la misma quinta sin haber nacido en el mismo año, prometo enterarme a que se debian estas circunstancias.
Gracias a Popis y Ana O, estos días pasados he resulto alguna dudas que tenia sobre unos acontecimientos que me sucedieron con motivo de mi incorporación a filas y que casi tenía olvidado.
En mi niñez no comprendía a los quintos de Herrera que se sentían tan contentos el día en que eran medidos, sabían lo que les esperaba, como lo sabía yo, que tantas aventuras oí de mis familiares mayores y gente de su edad, El malestar que suponía ser destinado al Sahara, que era el peor destino de todos, menos malo eran las Canarias o las plazas de Ceuta y Melilla, aparte del excesivo calor o mucho frío, la mediocre calidad de los alimentos y escasez de los mismos, el sueño en las garitas o las bofetadas del sargento por no girar el cuerpo a la vez que el resto, cuando éste decía: izquierda ¡ar! y sobre todo el adaptarse a un régimen militar con tanta disciplina y tan falto de libertad.
Para evitar en la medida de lo posible estos inconvenientes quise hacer la mili voluntario en un lugar cercano a mi casa, con más permisos de los habituales, con poco frío y nunca falta de alimentos, así que opte por aviación y Valladolid. El primer paso, la autorización paterna (la mayoría de edad era a los 21), la solicitud de ingreso en ese ejercito y un examen en Cuatro Vientos, todo correcto, pero a principios de 1977, me llaman para ser tallado en el ayuntamiento de Palencia, no entendía nada, sabía que a los quintos les tallaban en el año que cumplían 21 años, cuando yo solo tenía 19 para cumplir 20, mi cabeza empezó a funcionar de manera negativa, me veía en las Islas Canarias en un viaje pagado por el gobierno, pero me reclamaron del ejercito del aire para el remplazo de Abril de ese mismo año y pase una mili de envidia, ni frio, ni calor, ni hambre, con alimentos de cierta calidad, ni bofetada y con muchos permisos, no me arrepentí en lo más mínimo a pesar de que no fui destinado donde solicite, mi destino fue un pueblo de Toledo que casi no viene en el mapa.
Despues de aclarar Ana O, que las quintas de esos años eran de 15 meses y no de 12 como eran anteriormente. he comprendido la situación en que me vi
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