Felix de Herrera: he leido tu ultimo mensaje en el que dices que hay que recordar y compartir los momentos vividos en herrera; sobre las primera nevada vivida, recuerdo que tendría unos 4 o 5 años, mi madre me desperto para decirmelo. Tenía tantas ganas de ver la nieve que baje a la calle sin calzarme y con pijama, lo que observe me dejo sorprendio, las aceras limpias de este elemento y sobre la calzada una altura de nieve superior a mi estatura; mi padre que se encontraba en la calle me cogio y me lanzo sobre estos montones; lo que me diverti con aquel momento.
No había problema de caer enfermos por estas actividades, eramos inmunes; los niños de esta epoca y anteriores estabamos hechos de otra pasta.
Tienes que recordar que los pantalones largos no los vestiamos hasta tener una edad de 10 años o más, algunos las sandalias las calzaban en verano e invierno, en esta estación con calcetines.
A mi me apenaba mucho ver a algunos gitanos que no úsaban ningún tipo de calzado.
Un saludo
No había problema de caer enfermos por estas actividades, eramos inmunes; los niños de esta epoca y anteriores estabamos hechos de otra pasta.
Tienes que recordar que los pantalones largos no los vestiamos hasta tener una edad de 10 años o más, algunos las sandalias las calzaban en verano e invierno, en esta estación con calcetines.
A mi me apenaba mucho ver a algunos gitanos que no úsaban ningún tipo de calzado.
Un saludo
Hola ARAMBOL. Que razón tienes, pasábamos los inviernos en ¡pantalón corto! y aquí estamos.
Cogíamos algún catarro que casi siempre acababan en domingo y el lunes a la escuela otra vez.
Venía DON PEPE (entonces los médicos iban a ver a los enfermos a casa todos los días) te recetaba el jarabe LASA CON CODEINA y si tenías anginas PENICILINA. Luego venía DON FIDEL, con su maletín de piel y aquel bote que tenía la jeringuilla y agujas de todos los tamaños que habían atravesado las carnes de casi todo el pueblo, te daba un par de pinchazos y a correr. Hoy esto sería impensable.
No es cuestión de cambiar pero a veces hay recuerdos que te hacen pensar que a pesar de todo podíamos ser felices con el más mínimo detalle y cuando había algo especial lo aprovechábamos al máximo.
Yo recuerdo que cuando caían esas nevadas iba rápido a la escuela porque, si la nevada era muy gorda, la suspendían y nos mandaban a casa. Entonces casi todos cogíamos el atajo de ir por el parque. Llegábamos a casa helados y con dolor de manos y pies. Bronca de tu madre - ¿dónde has estado?-.
Había merecido la pena aguantar el frío y el dolor de manos....
Cogíamos algún catarro que casi siempre acababan en domingo y el lunes a la escuela otra vez.
Venía DON PEPE (entonces los médicos iban a ver a los enfermos a casa todos los días) te recetaba el jarabe LASA CON CODEINA y si tenías anginas PENICILINA. Luego venía DON FIDEL, con su maletín de piel y aquel bote que tenía la jeringuilla y agujas de todos los tamaños que habían atravesado las carnes de casi todo el pueblo, te daba un par de pinchazos y a correr. Hoy esto sería impensable.
No es cuestión de cambiar pero a veces hay recuerdos que te hacen pensar que a pesar de todo podíamos ser felices con el más mínimo detalle y cuando había algo especial lo aprovechábamos al máximo.
Yo recuerdo que cuando caían esas nevadas iba rápido a la escuela porque, si la nevada era muy gorda, la suspendían y nos mandaban a casa. Entonces casi todos cogíamos el atajo de ir por el parque. Llegábamos a casa helados y con dolor de manos y pies. Bronca de tu madre - ¿dónde has estado?-.
Había merecido la pena aguantar el frío y el dolor de manos....