No se que tiene que ver esta foto con Alar del Rey, alguien me lo puede esplicar.
Las piedras también hablan a través de sus grabaciones. Aquí se puede leer que "Se reedificó esta en el año 1878". Pero debajo se puede leer también, si uno se fija, "año de 1677".
Estas grandiosas chopas dan un excelente sombra en el tórrido verano.
El huerto hay que cuidar, día a día.
Hermosa chimenea de una casa singular.
La partida es un momento de encuentro y de diversión para las vecinas.
Un buen mirador para el campo de La Vid. En el centro de la imagen se puede ver el Altoalbilla y los chopos del río.
Despues la de la "primera comunión" venían las fotos.
Esta sencilla fuente está a lado de la zona deportiva.
Una vista diferente desde la torre de la iglesia.
"... Los conocimientos del pobre hombre se reducen a bien poco: barrunta por las nubes si va a llover; sabe, poco más o menos, los cahices de grano que dará esta o la otra haza, y la porción de tierra que entra en la huebra que un par de mulas puede labrar en un día; conoce si una oveja está enferma o no lo está; tiene noticias de todas las hierbas y matujas del campo y de los montes; el cantueso, el mastranzo, la escabiosa, el espliego, la mejorana, el romero, la manzanilla, la salvia, el beleño, ... (ver texto completo)
"Desde la cama oye el cacareo de un gallo, el ladrido de un perro, el piar de un gorrión, de un bencejo, de una golondrina. Una vecina está ya cerniendo; se escucha el ruido rítmico del cedazo sobre la cernadera. A esta hora salen las yuntas a labrar; llega hasta la alcoba el son del arado que pasa arrastrando por la calle; el gañán entona una canción". Azorín.
*... Ante el fuego, acabada la cena, el abuelo relata penosamente con la tarde coordinación del campesino, amarguras pasadas. Los pedriscos asoladores, las hambres, las sequias, las epidemias, las muertes remotas de remotos amigos, van pasando el desfile tétrico". Azorín.
¡Si hoy, al menos, tuviera el ventanuco
Aquél, lleno de hollín, desde el que se veían
Las lavanderas y, lejos, las viñas!
Los años se han llevado casi todo
Lo bueno de mi vida, casi todo
Lo hermoso de aquel tiempo de rebaños,
De hornos olorosos, de profundas bodegas.
(Antonio Colinas, Suite Castellana).